La calidad educativa privada

Juan Valiente*
Martes, 30 de Agosto de 2011

Nadie duda que una función importante del MINED sea la regulación de los servicios educativos privados. La educación es una obligación del Estado y la delega bajo ciertas condiciones al sector privado. Se debe respetar la iniciativa de emprendedores y educadores que aceptan el reto de ser proveedores privados de servicios educativos, al mismo tiempo que se debe exigir mínimos de calidad para que los ciudadanos recibamos lo ofrecido. Es un dilema interesante para el MINED, especialmente cuando las carencias en el sistema público son tantas y muchos padres de familia perciben que sus hijos tendrán mejores oportunidades si asisten a colegios privados, aunque obviamente no todos ofrezcan la misma calidad.

Los esfuerzos del MINED por regular y acreditar a los colegios han sido recibidos con recelo. Algunas instituciones privadas demandan equidad con el sector público, aunque es cómoda la posición de exigir cumplir únicamente con dichos mínimos. Los colegios privados deben comprometerse y aspirar a mayores estándares de calidad en consonancia con los costos que los padres de familia invierten en dicha educación. Lo que es lamentable es que se exija a los colegios más compromiso sin darles las herramientas y flexibilidad para garantizar el financiamiento adecuado. Lo que definitivamente no es justo para el país es que la gran mayoría de estudiantes no tenga acceso a una educación con los estándares exigidos a los colegios privados. Los gobiernos deben garantizar que los servicios públicos de educación sean buenos, de calidad, con infraestructura envidiable, adecuados recursos y comprometidos maestros. La educación debe ser la plataforma que permita equilibrar las oportunidades de todos nuestros jóvenes, no sólo de los que han podido asistir a un colegio privado.

Así también se anunció el proceso de reglamentación para poder funcionar como colegios biculturales con calendario norte. Y aunque es necesaria, debe respetar lo propio de cada institución: su historia, su planteamiento educativo, sus estándares internacionales y sus acreditaciones. ¿Cuáles deben ser los mínimos? La regulación del MINED no debe violar las decisiones privadas de las familias, sino garantizar que los mínimos sean satisfactorios. Es una responsabilidad compartida entre el MINED y los padres de familia. Lo crítico a juicio del MINED parece ser la existencia de convenios y acreditaciones internacionales con instituciones de otros países. Se deben promover entonces cambios en la legislación y reglamentación pertinente para que de mejor manera se integren las necesidades nacionales con las demandas internacionales de los entes de acreditación y de currículo.

Al parecer otro objetivo es evitar que colegios bilingües, que no sean biculturales, funcionen en calendario norte. Es obvia la fortaleza en términos de aprendizajes, infraestructura y recursos con la que cuentan los biculturales. Sin embargo, no debería ser exclusivo para ellos el calendario norte. Muchas familias prefieren que sus hijos estudien en instituciones educativas bilingües de prestigio con dicho calendario, precisamente porque es el que mejor se adecúa a las necesidades de la transición futura a la universidad a la que desean enviar a sus hijos. También dichos padres de familia tienen derecho a elegir para sus hijos instituciones bilingües con calendario norte, aunque no sean biculturales.

Otro de los aspectos que el MINED desea regular es el calendario escolar. Aunque parece sencillo, simplemente no lo es. Las fechas de inicio y finalización están relacionadas con los calendarios escolares del sistema internacional al que pertenecen, pues todo está vinculado: las contrataciones internacionales de personal docente, los intercambios educativos y culturales, las fechas de exámenes internacionales y también el calendario de visitas de los procesos de acreditación. Debería bastar con asegurarse que efectivamente se cumpla con dichos estándares internacionales, pues la normativa exige entre otros cantidad de horas clase por asignatura, mínimo de horas dedicadas al desarrollo profesional docente y pausas pedagógicas que ayuden a la consolidación del aprendizaje. La Ley General de Educación necesita incorporar estos requerimientos para que también los biculturales y los bilingües tengan un marco normativo adecuado.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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