La segunda generación de reformas universitarias…

Escrito por Óscar Picardo Joao*

Nuestra historia universitaria es joven. Data de 1841 cuando se funda la Universidad de El Salvador –aunque tengamos vínculos académicos regionales con la Universidad de San Carlos de Guatemala desde 1676–. Con sus altos y bajos, teológicos y seculares, conservadores y liberales, la UES llegó robustecida al siglo XX, pero no habían pasado cinco décadas cuando el tejido político salvadoreño se comenzó a resquebrajar y la Guerra Fría se llevó de encuentro a la universidad. Ya en 1965 con una nueva Ley de Universidades Privadas comenzó la atomización del nivel terciario privado, y así llegamos a los Acuerdos de Paz de 1992 con un escenario muy complejo pautado por una universidad pública debilitada por las intervenciones y la guerra y, con un escenario mercantilizado y desordenado en el sector privado.

La reconstrucción social iniciada en 1994 impulsó la Reforma Educativa en Marcha de 1995, antecedida por el diagnóstico UCA-Harvard-FEPADE y por una serie de consultas nacionales. De allí surgió esta “Primera Generación de Reformas Universitarias” con la Ley de Educación Superior de 1995 (1997), con un flamante Sistema de Supervisión y Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior, el cual integró innovadores Subsistemas de Calificación, Evaluación y Acreditación; dicho sea de paso, subsistemas “queridos, odiados y sutilmente diseñados” por Lewis Tyler y Andrés Bernasconi (de Harvard University, con el apoyo financiero del BID y de USAID), y ejemplarmente administrados por el Licenciado Adalberto Campos con el apoyo del también novedoso Consejo de Educación Superior.

Iniciamos el siglo XXI cerrando una etapa en Educación Superior a la que podríamos catalogar como “los supervivientes de la infraestructura”; en efecto, aquellas universidades que lograron orientar sus recursos y patrimonio hacia el modelo de “utilidad pública sin fines de lucro”, bien sea a escala superficial o estructural, y que además por esos azares del destino estaban ubicadas en un lugar estratégico de las ciudades, descubrieron que podían crecer y superar los embates de la Dirección Nacional de Educación Superior (DNES) a través de los Pares Evaluadores, de las Inspecciones y Compulsas, consolidando su patrimonio a través de edificios, demostrando, además, que sus réditos financieros o excedentes se re-invertían en la misma universidad, y que a la fecha esta no tenía dueño; en efecto, las antiguas directivas, promotoras o SA de CV que se lucraban de la academia se habían incorporado a la vida académica renunciando a su patrimonio privado a favor de la educación superior… Con algunos matices más o menos escandalosos –incluyendo miles de títulos irregulares– así se fueron dando las cosas. Hoy, de 38 casas de estudios superiores, 13 están acreditadas, posiblemente deberían ser menos –las que quedan y las acreditadas…–; como sea, llegamos casi a la mitad de lo que teníamos a inicios de los noventa, y si bien aún no logramos alcanzar estándares que nos puedan ubicar mejor en los rankings internacionales, estamos mucho mejor, hemos crecido, y la dinámica de los tiempos actuales de la sociedad del conocimiento y de la economía de la información nos exige una segunda generación de reformas.

¿Qué exige esta segunda generación de reformas? Nada nuevo: a.- crear sistemas de admisión; b.- dignificar la condición docente –en dos vías, mejores salarios y más evaluación del desempeño–; c.- impulsar sistemas de investigación relevantes y pertinentes, con indicadores, patentes, publicaciones, etc.; d.- que la investigación sea el puente con el sector productivo; e.- academizar la academia, con más programas de doctorado, renovando la oferta académica, midiendo la movilidad internacional de docentes y estudiantes; f.- revisar el equipaje de la evaluación y acreditación; g.- dar más autonomía y/o libertad a la universidades, pero exigir más eficiencia. Hasta ahí, no más…

*opicardo@iseade.edu.sv

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s