Las redes sociales emergen como un recurso educativo.

Publicado por: @digitalmas

Las redes sociales, la realidad aumentada y la geolocalización se perfilan como nuevos modelos de recursos digitales educativos. Así se puso de manifiesto en el ITworldEdu, el congreso que reúne a profesionales del sector educativo y de las nuevas tecnologías y que celebró su cuarta edición el 26 y 27 de octubre, en el CosmoCaixa de Barcelona.

El filósofo argentino Alejandro Piscitelli abrió las jornadas en una conferencia sobre educación 2.0 y defendió la teoría de que «no se necesitan profesores, en un mundo tan abundante en información como el actual, sino tutores que guien a los alumnos para que conecten todos estos datos».Piscitelli también destacó el gran poder «alfabetizador», en el campo tecnológico, que tienen las redes sociales, en especial Facebook. «Muchos usuarios se han introducido a internet con estas redes», aseguró, y animó a los maestros a que «interioricen estos nuevos instrumentos culturales como parte importante» de su tarea docente. Las redes sociales «democratizan» la participación de los ciudadanos y son un recurso «muy interesante para generar entornos personales de aprendizaje y de construcción social del conocimiento». El director del ITworldEdu, el docente Miquel Àngel Prats, aseguró que «las redes sociales permiten que el alumnado comparta experiencias de aprendizaje y que los profesores abran nuevos puentes educativos con los estudiantes». El filósofo concluyó su intervención con una mención a Steve Jobs: «Él invent óobjetos tecnológicos que cambiaron la forma de relacionarnos, como el iPad [que tachó de verdugo de la imprenta]».

ENTORNO COLABORATIVO / El profesor Franc Ponti, otro de los ponentes estrella del ITworldEdu, recalcó la necesidad de revolucionar las aulas con la introducción de estrategias creativas para que los colegios se transformen en un entorno de pasión que motive a los estudiantes. Ponti añadió: «Es necesario sustituir la competición ciega por la cooperación inteligente. Las nuevas tecnologías harán que las competencias colaborativas de los estudiantes se magnifíquen». La realidad aumentada y la geolocalización también se erigen como nuevas técnicas educativas. Àngel Prats puntualiza que se trata de recursos muy incipientes. «No todos los alumnos cuentan con aparatos de última generación. Aún así, en los colegios catalanes cada vez se utiliza más Google Earth para estudiar Geografía o códigos QR en las salidas fuera del aula», añade Prats.

LECTURA DIGITAL/ Por su parte, el consultor en educación Maciej Jakuwobski puso sobre la mesa algunos de los resultados más relevantes del informe PISA 2009, como la baja posición en competencias de lectura digital de España, donde másdel 95%de alumno stienen dificultades para realizar una lectura digital óptima. «La comprensión lectora de libros electrónicos incluye texto, hipertexo y medias. Por este motivo se debes er muy disciplinado al realizar la lectura o el alumno se perderá al abrir el primer link», explica Prats. Además, la mesa redonda protagonizada por representantes de las principales compañías de telecomunicaciones y de la administración pública,constató que la agenda digital europea del 2020 es la hoja de ruta para lograr un acceso rápido, sosteniblee integrador ainternet enlas escuelas.El ITworldEd también puso de manifiesto que el sector de las nuevas tecnologías en educación es un sector en alza

DIGITAL-TEXT y EL PERIÓDICO, PREMIADOS / La iniciativa Aula 2.0, impulsada por la editorial Digital-Text y EL PERIÓDICO, obtuvo el premio a la mejor iniciativa empresarial en el ITWorldEdu, «por integrar educación y nuevas tecnologías». Uno de los atractivos de Aula 2.0 es la web aula.elperiodico.com, que ofrece una selección diaria de noticias de actualidad extraídas de elPeriódico.com y plantea actividades para trabajar todas las competencias del currículo educativo. El programa también tiene como objetivo educar para el consumo adecuado de la información y fomentar el espíritu crítico ante los medios. La web Tiching, la primera red social educativa, también fue premiada en la categoría empresarial «por su carácter innovador». Y el grupo de tecnologías interactivas de la Universitat Pompeu Fabra se impuso en la categoría de innovación educativa.

¿Cómo interpretar los resultados de la PAES?

Por Helga Cuéllar-Marchelli*

Este año el promedio nacional de la Prueba de Aptitudes y Aprendizaje para Egresados de Educación Media (PAES) es de 4.85. El Ministerio de Educación (MINED) afirma que, desde 2009, los resultados de la PAES son reales porque se eliminó la práctica de “calificar con curva” para inflarlos. La verdad es que los resultados con curva o sin ella, siempre han confirmado que la calidad de la educación es muy baja, particularmente en el sector público.

Afortunadamente, siempre hay buenos estudiantes e instituciones cuyo desempeño es sobresaliente. Entre los mejores institutos públicos se encuentran el Instituto Nacional de Santa Elena, Usulután y el Complejo Educativo de Guaymango, Ahuachapán. En el sector privado, los dos primeros lugares corresponden al Colegio Salvadoreño Inglés y al Colegio Champagnat. Se premió a 56 estudiantes con los máximos puntajes por departamento. Entre ellos se encuentra Carolina García, quien sacó diez en la prueba y es el primer lugar nacional. A ella le sigue Joseline Bolaños con 9.83; pero, ella no recibió ningún reconocimiento público. Debería ser costumbre premiar a los primeros tres lugares de la nación. Aprovecho para felicitar a los mejores bachilleres. Ustedes son ejemplo para otros jóvenes y prueba fehaciente de que para ser exitoso hay que enfocarse en lo importante y trabajar con esmero.

Pero, la realidad es que el sistema educativo aplazó la PAES. La disminución en el puntaje global de 5.14 en 2010 a 4.85 este año, enfatiza que la calidad de la educación es pésima. Algunos atribuyen tal disminución a posibles problemas de validez interna de la PAES, dado que este año fue diseñada con un nuevo banco de ítems. Si qué y cómo se enseña no ha cambiado de un año a otro, una disminución en el puntaje en 0.29 décimas quizá es producto de cambios en el diseño de la prueba. En general, parte de la variación en los puntajes de las pruebas estandarizadas se explica por el aprendizaje acumulado sobre cómo contestarlas. Lo deseable, obviamente, es que estas pruebas sirvan para saber cuánto han aprendido los estudiantes.

Los resultados de la PAES siguen mostrando que el país no invierte lo suficiente en mejorar la calidad de la educación, y esto tiene un impacto negativo en las personas, el crecimiento económico y el desarrollo. Una actitud responsable es asumir esta verdad presente con profesionalismo e inteligencia. Lejos de buscar un culpable, lo sensato es comprender que el bajo desempeño académico es producto del sistema en su conjunto y urge corregir las fallas. Lo que ahora importa es saber qué tanto se está haciendo por mejorar el desempeño de los docentes, promover el liderazgo del director y generar ambientes propicios para el aprendizaje. ¿Cuánto se aprovechan los recursos públicos para realizar esta labor?

Un dato interesante es que cerca del 70% del presupuesto del MINED es para remuneraciones, y, en los últimos años los incrementos presupuestarios han sido para ampliar la cobertura y mantener la asistencia en parvularia y educación básica del sector público, a través de la entrega gratuita de uniformes, zapatos y útiles. En 2010, se invirtió US$80 millones en el paquete escolar y la matricula apenas creció 1.6% en relación con 2009. El 60% de estos fondos benefició al nivel de primaria, donde 95 de cada 100 niños en la edad oficial ya estaban en la escuela. Se invierte más en cobertura, en donde no hay déficit de matrícula, que en mejorar la calidad.

Moraleja: además de garantizar que la PAES sea un buen instrumento de medición del rendimiento académico, es imperativo asignar eficientemente los recursos en aquellas acciones que busquen elevar la calidad.

*Columnista de El Diario de Hoy.

Twitter:@hmarchelli

¿Cuánto tiempo “Vamos a la Escuela”?

Óscar Picardo Joao.

opicardo@iseade.edu.sv

Según el artículo 107 de la Ley General de Educación: “El calendario escolar para todos los niveles educativos, tanto en los centros oficiales como privados de educación, comprenderá un mínimo de doscientos días lectivos”. No obstante, los calendarios recurrentes de nuestro sistema educativo cuentan con vacaciones, días festivos con asueto y sin asueto; estos últimos pueden aprovecharse como actividades de aprendizaje; además, dada la vulnerabilidad de nuestro territorio, en los últimos inviernos estamos acostumbrados a perder muchos días de clase, bien sea porque las escuelas son ocupadas como albergues o por desastres naturales.

Una cosa son 200 días lectivos y efectivos de aprendizaje; otra es lo que presentaremos a continuación: El calendario escolar 2011 se planificó con 213 días lectivos, comenzando el 24 de enero y culminando el 23 de noviembre; pero a este dato debemos restarle: 4 días festivos con asueto, y 11 días de vacaciones (Semana Santa y agosto); ya nos van quedando 198 días de asistencia a clase; tenemos además 17 días festivos sin asueto, generalmente ocupados para celebrar la actividad; y aquí hay mucho que decir, veamos algunos ejemplos de estos asuetos: Día de la amistad; Día Internacional de la Lengua Materna Náhuat; Día Internacional de la Mujer; Día Mundial de los Derechos del Consumidor; Día Internacional del Agua; Día Internacional de la Justicia Social; Día de la Niñez desaparecida a causa del Conflicto Armado; Día Mundial de la Salud; Día de la Cruz (¿en un sistema laico?); Día de la Madre; Día Internacional del Trabajo; Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez; Día del Maestro (y hay también Día Mundial del Maestro el 5 de octubre); Día del Padre; Día Nacional contra la enfermedad de Chagas (¿y ya no celebramos Día de la Salud?); Día Internacional de las Poblaciones Indígenas (¿ya no habíamos celebrado el Náhuat?); Día Nacional contra el Dengue (¿otra vez salud?); Recepción de la Antorcha Centroamericana de la Paz; Día Internacional de la mujer indígena (ya van 3 días); Entrega de la antorcha Centroamericana de la Paz; Asueto compensatorio para los que desfilaron el 15 de septiembre (¿y los que no desfilaron que son la mayoría?); Día Internacional de la Paz; el día que se hace la PAES; Día Internacional para la reducción del riesgo (seguramente no funciona); Día de la Hispanidad y festival de danza folclórica; Festival Nacional de la Identidad; Bicentenario del Primer Grito de Independencia.

En el análisis también hay que integrar: Juegos Intramuros, Festival de la ilusión (ni idea…), convivios deportivos magisteriales, clubes deportivos, evaluaciones trimestrales, Juegos Deportivos Estudiantiles, celebraciones cívicas, simulacros, congresos, entre otros; en mis cuentas optimistas quedaron 169 días efectivos de aprendizaje; en la realidad con costo llegamos a 120 días (sin contar las ausencias de maestros); he ahí una de las principales razones de los resultados de la PAES: los estudiantes no logran cubrir el 100% de los contenidos curriculares para 200 días de aprendizaje efectivos; obviamente muchas de las actividades descritas tienen un talante educativo, pero la mayoría no están integradas en la plataforma curricular.

Veamos alguna comparación de calendarios: Costa Rica tiene el calendario más amplio de la región con 205 días, iniciando a principios de febrero y terminando sus clases el 15 de diciembre; Cuba desarrolla su programa educativo a partir de la primera semana de septiembre hasta la primera semana de julio del año entrante (solo hay un mes de vacaciones); países más desarrollados como Finlandia, Noruega, etc. tienen aproximadamente 190 días pero en jornada completa de 7:30 a. m. a 3:00 p. m.

Hoy hablamos solo de “cantidad”, otro día reflexionaremos sobre “calidad”…

Reflexiones sobre la educación que necesitamos.

Rafael Castellanos

“El objetivo primario de la educación debe ser ayudar a los ciudadanos a ganarse una vida mejor. Eso significa competir con los de todo el mundo tan globalizado. Más horas de estudio, inglés, computación, matemáticas, ciencias como prioridad.”

Lo que debemos responder antes de elaboraciones complicadas es para qué queremos educar a nuestros jóvenes, con qué fin, entonces el desarrollo de lo deseable y necesario se desenvuelve más fácilmente. Si la respuesta es la lógica, lo que se ha dado en los países que progresan, prepararlos para ser capaces de ganarse mejor la vida compitiendo con cualquier ciudadano del mundo, estamos bien. ¿Alguien puede estar en desacuerdo? Se le deben añadir otras dimensiones, ética, civismo, cultura, etcétera, pero el objetivo primario debe ser claro.

En cualquier actividad es importante hacer comparaciones, conocer lo que hacen otros, encontrar cuáles son las mejores prácticas y evaluar si estamos cerca, lejos, si podemos adoptarlas, algunas o las que por las condiciones del país pueden o podrían hacerse realidad.

Bill Gates mencionó que para que América Latina mejorara su desarrollo es indispensable mejorar la calidad de la educación secundaria y universitaria. Quizá sea necesario privilegiar a algunas que puedan ser realmente buenas de nivel internacional e inyectarle recursos, pues no sirve tener muchas universidades regulares en varias carreras, algunas irrelevantes.

Algo de la mayor trascendencia es la cantidad de horas al año que estudian los jóvenes. En Japón el año escolar tiene 243 días; en otros países líderes en educación, arriba de 200. En Latinoamérica se llega a 155 días teóricos y cuando se le suman feriados, puentes y huelgas magisteriales, se pueden contar 133 días. ¿Tiene eso gran importancia? Está claro que en los concursos internacionales sacan mejores notas los estudiantes de países que tienen más días en su calendario escolar.

Igualmente importante es el número de horas diarias dedicadas a estudiar. En China estudian 12 y hasta 14 horas al día, su horario regular es de 7:30 a 3:30, más clases tutoriales en la escuela y luego clases en escuelas de tutoría privada hasta las 10 de la noche. Los resultados son obvios.

En nuestros países se ha aumentado la cobertura, lo que es muy bueno, pero no construyendo más escuelas, sino acomodando más en la misma escuela, turnos de mañana y de tarde, disminuyendo consecuentemente la calidad, en vez de invertir en tener más escuelas y maestros.

En primer grado, los niños de familias de escasos recursos rinden igual que los de familias acaudaladas. La brecha se va dando en los siguientes grados porque los niños de familias con más recursos toman clases adicionales en diferentes instituciones, tutores privados y más. La brecha no es por la diferencia económica, se da por el número de horas que estudian.

¿Por qué tenemos vacaciones tan largas?

Estamos en la era de la economía del conocimiento, en la que los productos de alta tecnología, desde programas de software, de medicina avanzada, de la industria aeroespacial son muchísimo mejor pagados que las materias primas. La competitividad de los países es mayor cuando sus ciudadanos están mejor preparados en matemáticas, ingenierías y ciencias, que en donde se prepara a muchos filósofos, abogados y profesiones que no están en la economía del conocimiento.

En Finlandia, Polonia, Dinamarca, los niños hablan inglés desde primer grado, porque es el idioma de la tecnología y los negocios; en China hay cada vez más alumnos entrando en ese patrón. ¿Hay alguna duda de que debemos entrar en esa ruta? No es fácil, hay que comenzar por los maestros, educándolos para educar, pero no hay suficiente tiempo.

Este es el meollo del problema, cómo hacer con los docentes, cuántos pueden adaptarse a las exigencias que plantea el mundo. Algunos países han comenzado un masivo programa de preparación de nuevos maestros con una mejor educación, para ganar mejores salarios por la responsabilidad que tienen, entrenar a nuestra fuerza de trabajo, otros están creando un sistema paralelo.

Resultado PAES: preocupante alerta

Claudio M. de Rosa

El fuerte retroceso experimentado en los resultados de la PAES es altamente preocupante, porque a los jóvenes que se han graduado del sistema público en los últimos tres años se les ha restado oportunidades para progresar. Si bien el resultado tiende a reflejar el esfuerzo desde la educación primaria, también es innegable que si se dejan los jóvenes a la deriva en los últimos años se produce un bajón en su rendimiento. Tampoco se podrá evadir la responsabilidad de haber eliminado EDUCO, haber descartado el Plan 2021, que se suman a altos grados de improvisación, presupuesto alejado de las verdaderas necesidades, así como la violencia, que se ha cobrado la vida de 126 estudiantes al 15 de noviembre de 2011, con miles de maestros sufriendo extorsiones.

Los resultados de la PAES mostraron una mejoría cada año desde 2002, cuando en sus inicios se registró una nota promedio de 4.56 (2003: 4.70; 2004: 4.77; 2005: 5.04; 2006: 5.53; 2007: 5.92, casi aprobando como sistema), hasta lograr 6.17 en 2008, una nota que mostró que la educación pública había logrado “pasar el examen”.

Durante el gobierno del FMLN se ha experimentado un alarmante retroceso. Del 6.17 obtenido en 2008, se bajó a 4.99 en 2009, se tuvo una leve mejoría en 2010, con 5.14, pero se vuelve a caer en 2011, con una nota promedio nacional de 4.85, la calificación más baja desde 2004. Un retroceso de 7 años. Preocupa aún más porque la PAES tiene bastantes limitaciones y se ve rezagada en demanda de conocimientos comparado con lo requerido en otros países. Los resultados son mediocres y no compite con los mejores sistemas educativos de Latinoamérica y menos con los de países desarrollados.

Si observamos con detención, el desafío es grande para El Salvador, porque los países con territorios relativamente pequeños, con escasas riquezas naturales deben crear riqueza apostándole al “conocimiento”, lo que solo se logra con educación de calidad. Esta es la única forma que permite generar oportunidades para competir en el mundo moderno, incorporarse a las cadenas de producción mundial, sin abandonar su país e incrementar el bienestar de su persona y su familia.

Contrariamente, baja calidad en la educación, alejada de las demandas del mundo moderno, integrado y globalizado limitan las oportunidades para progresar de la persona. Esto es, se hace más difícil encontrar el camino para combatir la pobreza, para lograr mejores salarios, porque se tiene bajo capital humano.

Si bien la situación fiscal es apretada, una buena racionalización y recortes de gastos superfluos permitirían aumentar la asignación para Educación. Hay que considerar que no se puede demandar una educación de calidad si los docentes no tienen adecuados programas de actualización de conocimientos ni incentivos económicos ni de materiales ni equipos adecuados. Esto debe superarse o de lo contrario el progreso será lento y desproporcionado.

El mundo moderno ha elevado los requisitos de conocimientos de matemáticas, demanda mayor acceso a la ciencia y tecnología y el idioma inglés –como segunda lengua– se hace imprescindible. Todo esto en un contexto donde se necesita tener cada vez mayor capacidad de comunicar, paso ineludible para ser parte de la sociedad del conocimiento.

Esta situación nos debe llevar a reflexionar, porque todo indica que se está requiriendo una reforma profunda del sistema de educación salvadoreño, para dejar atrás el sistema arcaico de “enseñar” en vez de estimular al alumno para que “aprenda a aprender”, para que desarrolle habilidades para “pensar y crear”.

Como salvadoreños debemos demandar una “reforma” para que la educación pública nacional responda a las demandas del mundo moderno, integrado y globalizado. Esto significa que el sistema de educación nos debe entregar jóvenes con visión global, con dominio de la tecnología que impulsa el conocimiento y con capacidad para ser parte de las cadenas de producción mundial. Si no le ponemos atención a la tecnología veremos que se amplía la brecha digital dentro del país a la que se suma una mayor brecha con los países desarrollados.

El pobre resultado de la PAES debe llevar a reflexionar sobre la necesidad de una profunda reforma educacional, que responda a las necesidades del mundo moderno y deje de lado las concepciones políticas internas. Esto se presenta como otro gran desafío para El Salvador.

La PAES y las prioridades

Manuel Hinds*

El miércoles recién pasado se publicaron los resultados de la PAES, el examen general que toman los estudiantes que están terminando la secundaria. Los alumnos han sacado malas notas desde que el examen se estableció en 1997. Este año el promedio (4.85) fue menor que el de 2010 (5.14). Como en otros años, las escuelas privadas tienen un promedio más alto (5.33) que las públicas (4.67). De las cuatro asignaturas medidas, matemáticas y ciencias obtuvieron la menor calificación (4.4 y 4.7, respectivamente); lenguaje tuvo la más alta (5.6), con sociales en medio (5.2). San Salvador, La Libertad y Santa Ana sacaron las mejores notas (5.08, 5.07 y 5.01, respectivamente). Sonsonate sacó las peores (4.34).

Las reacciones del Ministerio han sido pasmosas. El viceministro atribuyó la caída en la nota promedio a que se cambió la lista de mil preguntas que cada año se pasaba a los bachilleres desde 2002, dejando la impresión de que los alumnos desarrollan una cierta habilidad, no muy pronunciada en todo caso, de contestar unas preguntas pero no otras.

Con relación a lo que debe hacerse, la respuesta es igualmente pasmosa: hay que cambiar el examen. Es como si la Federación de Fútbol explicara que una derrota de la Selecta se debió a que el equipo contrario cambió los jugadores y decidiera que los partidos se jugaran en canchas más pequeñas en El Salvador, porque los jugadores están en malas condiciones físicas y no alcanzan a correr la cancha entera.

Estas reacciones parecieran querer evitar los temas de fondo planteados por los resultados, no de este año, sino de todos los años anteriores. Estos resultados muestran que la calidad de la educación en el país es y ha sido muy mala desde hace muchos años, que es peor en las escuelas públicas que en las privadas, que es peor en ciertos departamentos que en otros, y que es peor en las materias que están ligadas más cercanamente al desarrollo económico del país: las matemáticas y las ciencias.

El énfasis parece estar en las materias que pueden ser utilizadas para meterle en la cabeza a los niños el resentimiento social e indoctrinarlos ideológicamente con ideas antidemocráticas ya superadas en todo el mundo desarrollado y, con excepción de Cuba y Corea del Norte, en el subdesarrollado también. Una de las preguntas era cuándo se lanzó la “ofensiva hasta el tope”, que es una fecha que nadie en el país celebra excepto el FMLN. No preguntan cuándo falló esa ofensiva ni enseñan qué falló porque no tuvo apoyo del pueblo.

Esto pasa mientras el mundo entero se está moviendo hacia la economía del conocimiento, en el que la riqueza y los ingresos están siendo determinados progresivamente por la educación. Estamos preparando el país para que sea pobre en un mundo cada vez más rico y más creativo. Y los estamos indoctrinando para que no puedan identificar las razones de su pobreza, para que sigan atribuyéndola no a su propia ignorancia sino a conspiraciones de grupos locales y extranjeros orientadas a chuparles la sangre.

Es la manera de perpetuar la pobreza intelectual y económica que aflige a nuestro país. Es la manera de inocular en la juventud el veneno de resentimientos que ha detenido el progreso del país en los últimos cuarenta años.

La larga serie de fracasos en la PAES debería de resultar en una seria evaluación del sistema que está produciendo tan pobres resultados. Los objetivos de la educación deben cambiarse de indoctrinar a los alumnos e inyectarles sentimientos negativos que los conviertan en instrumentos para ganar el poder a darles una educación útil para los muchachos, que les dé herramientas para ganarse la vida y desarrollarse en una sociedad en libertad. Deben reorientarse las prioridades para mejorar la formación y la efectividad de los maestros y de los alumnos. Todo nuestro futuro depende de hacerlo bien.

*Máster en Economía, Northwestern University. Columnista de El Diario de Hoy.

Resultados de la PAES: señal de alerta educativa.

Redacción LPG

La Prueba de Aptitudes y Aprendizajes para Egresados de Educación Media (PAES) tiene el propósito de medir el rendimiento de los estudiantes que concluyen dicho nivel y también la efectividad del sistema educativo a esas alturas de la formación escolar. Dicha Prueba viene pasándose desde 1997, y este año, en su decimoquinta versión anual, ha mostrado el más bajo desempeño de todo ese ya largo período. La nota promedio nacional es hoy de 4.85, lo cual demuestra que hay un índice general reprobatorio, tanto para los educandos como para el sistema. Este dato tan elocuente en el sentido negativo debería servir de elemento motivador para impulsar un análisis que abarque mucho más que la prueba misma: el desempeño de la función educativa en relación con todas las otras variables de la realidad nacional.

La PAES no es, desde luego, un indicador de características absolutas, como ha señalado acertadamente el Viceministro de Educación al referirse a estos resultados. Hacer una evaluación del estado general en que se encuentra el sistema con sus efectos correspondientes requeriría un enfoque mucho más integral. Como en prácticamente todos los órdenes de nuestra problemática más de fondo, aquí habría que aplicar dos mecanismos indispensables: la transversalidad y la complementariedad. La educación, como la seguridad y el desarrollo económico, constituyen en verdad un todo con diversos matices, desajustes, exigencias y posibilidades. El sistema educativo tiene que estar en sintonía armoniosa con la estabilidad del país, con la seguridad en todos los órdenes, con las demandas de productividad, con los desafíos de competitividad y, sobre todo, con las oportunidades de autorrealización de los individuos como seres con nombre y apellido.

No se puede hablar a fardo cerrado de fracaso de la PAES, pero sí se debe recoger el mensaje como un reto para hacer correcciones sistémicas, y, más aún, para redimensionar la educación como sistema. Hay que salir de los enfoques obsesivamente mecánicos, estadísticos y reduccionistas, para pasar un esfuerzo serio en función de una dinámica educativa realmente modeladora y transformadora.

Se han venido perdiendo disciplinas y aspiraciones, y eso es enormemente erosionador de las conductas, especialmente en las etapas iniciales de la vida y de la formación. Insistimos en algo sobre lo que nunca nos cansaremos de insistir: la función del maestro como transmisor de conocimiento y como inspirador de sabiduría. Hay que recuperar, desde su raíz, la formación docente; y esta es tarea que debe asumir el Estado, y que puede hacerlo de diversas formas; lo que no se vale es la indiferencia que viene prevaleciendo al respecto.

Se tiene que implantar en el intelecto y en el alma de los niños y de los jóvenes el anhelo de la excelencia. No es simplemente ir “pasando” el año y al final obtener un título: es construirse como persona, independientemente de los niveles socioeconómicos y de las ubicaciones territoriales. Un signo inequívocamente expresivo del conformismo imperante, que revela limitaciones de autoestima, es que entre los casi 70 mil examinados sólo uno de ellos obtuvo la nota perfecta: 10.

La única educación de probada calidad es la que no sólo forma el intelecto, sino también, y prioritariamente, el carácter. Y esto hay que hacerlo desde que la persona nace. A la hora de la PAES ya es bastante tarde. Habría que recoger el guante desde el hogar, para ver efectos sustanciales.