Buena educación y gratis, pero ¿quién la va a pagar?

Editorial EDH

El desarrollo, se afirma, es posible cuando la gente tiene acceso a la buena educación. Que no vengan inversionistas porque en nuestro país, del Tercer Mundo y que fue del Segundo, se pagan bajos salarios, o se conceden ventajas fiscales “o hay linda playas”, sino porque los salvadoreños, en un nuevo modelo de progreso, estarán bien educados.

Nunca se nos hubiera ocurrido. El planteamiento recuerda la famosa pregunta de si fue primero la gallina o el huevo (genéticamente tuvo que ser el huevo): no hay desarrollo porque la gente no está bien educada, o no está bien educada porque no hay los suficientes recursos para sostener un sistema eficiente de formación, producto del desarrollo.

A los extremos de insensatez a los que están llegando las exigencias sobre buena y universal educación lo demuestra el movimiento en Chile que exige una excelente educación para todos los chilenos y además gratis.

Lo procedente es que en la próxima marcha de esos iluminados jóvenes y su acompañamiento de confundidos adultos se aboquen al santuario de la Virgen del Carmen, declarada patrona de Chile por Pío XI, para que Ella extienda un generosísimo cheque para cubrir los gastos. El movimiento lo lidera una militante del Partido Comunista.

En Cuba, anotaremos, la educación es gratis, como lo fue en la despanchurrada Unión Soviética, lo que explica por qué las jineteras de La Habana sean de las más cultas muchachonas del mundo. Hay una gran educación pero muy poco trabajo que valga la pena y sin la divierta.

Vamos por partes: lo de bajos salarios en el Tercer Mundo es un mito, pues se confunde lo que es el precio del trabajo nominal con lo que es el precio del trabajo eficiente.

Por decirlo en otra manera, es más barato emplear a suizos o canadienses para fabricar artículos de consumo o aparatos electrónicos, que a salvadoreños o bolivianos: el costo por unidad producida por la mano de obra en Suiza es más bajo que en El Salvador.

Los mismos alemanes, con resultados diferentes.

Lo que se pierde de vista con las grandes soluciones, las pomadas mágicas y precisamente en esto de Educación de calidad, es que “no hay una pastilla que cure el sida, sino un cóctel de pastillas”; muchos factores intervienen para que un país sea competitivo y progrese. Durante medio siglo coexistió Alemania Occidental con Alemania comunista, con los mismos alemanes y una educación igualmente buena. Pero mientras una prosperó hasta transformarse en potencia económica mundial, la otra cayó en la pobreza y el desastre, como lo comprueban todos los indicadores económicos independientes y lo constatamos “con nuestros propios ojos y oídos”.

El caso más aleccionador y además fulgurante es el de Hong Kong, que después de la imposición del comunismo en China, fue el botadero humano de viejos y niños para colapsar el enclave británico. No hubo educación, los servicios públicos eran precarios, se padecieron carestías de todo, los pobladores vivían hacinados en barcazas, los talleres y pequeñas fábricas eran peores que los descritos por Dickens de la Inglaterra de finales del Siglo XVIII. La gente se educó trabajando, ganó su puesto bajo el sol por responsables e imaginativos. Hong Kong era mucho más pobre que El Salvador en sus inicios… pero ellos ahora no sólo no son pobres, sino de los más prósperos del mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s