El cierre del año escolar

Fidel López Eguizábal

flopez@ufg.edu.sv

Millón y medio de alumnos en todo el país terminarán el año escolar con secuelas causadas por la catástrofe provocada por las lluvias. Destrucción y dolor quedaron reflejados en nuestras mentes. Muchos centros escolares sirvieron de albergues, y algunos quedaron inservibles. No se puede exponer a los alumnos a darles clases en aulas no aptas.

En el área psicológica hemos constatado el daño colateral que causó el desastre natural. Mentalmente los niños no tienen la capacidad de absorber la problemática e ir a recibir clases y salir satisfactoriamente en sus notas. ¿Cómo podrá un alumno estar bien si vio perder su casa, sus cosechas o a un familiar?

El Ministerio de Educación ha realizado esfuerzos para que los alumnos cuenten con uniformes, útiles escolares y alimentación, pero eso no es suficiente. Los alumnos se irán a sus hogares con déficit en la educación. Se espera que en 2012 se planifique mejor para resultados óptimos.

Otra vez estaremos al final de este año escolar recordando que hasta las escuelas y algunos colegios fueron protagonistas de las catástrofes, ya que se convirtieron temporalmente en techos para los damnificados, sus paredes fueron testigos de historias, de llantos, de familias que lo han perdido todo. Muchos se hacen la interrogante ¿y ahora cómo le vamos a hacer?

No creo que las imágenes vistas en la televisión, diálogos de damnificados que expresan su dolor por la radio e imágenes vistas en periódicos no sean una fuente de hacernos sentir útiles y pensar en el prójimo.

Lectores: no nos olvidemos de la niñez y juventud, ellos son los que sufren más, por lo tanto debemos de ayudarles, de fortalecer programas en colaboración con el gobierno central, la empresa privada y otras instituciones para que puedan contribuir al desarrollo económico, social, político y cultural del país.

Se debe hacer esfuerzos en el área social, psicológica y económica para ayudar a las familias El año escolar terminará y la planificación para el otro año debe enfocarse en estar preparados para ayudar a los más necesitados. Fue lastimoso que la alumna Cecilia Esmeralda Méndez, diputada por un día, haya muerto en las lluvias.

Historias de la culminación del año escolar se entrelazan entre las miles de historias como la leída en LA PRENSA GRÁFICA por José Marcario Ascencio, un infante de 13 años, quien mencionó: “Pedir juguetes sería como sacarle sangre a un cangrejo; si no nos han mandado zapatos, menos nos van mandar juguetes”.

No es un discurso de un político, de un ministro, es de alguien que sintió en carne propia perder su casa en San Francisco Menéndez, Ahuachapán.

En el caso salvadoreño, el MINED debe tener más presupuesto para la educación. Qué interesante sería que en vez de distribuir bastante dinero a la seguridad se invirtiera más en educación, pero vivimos en realidades en donde el Gobierno tiene que buscar soluciones a corto plazo a otras problemáticas.

El año escolar cerrará con crisis en el ámbito educativo, como todos los años con índices bajos en la nota PAES, en donde se verifica falta de calidad en las instituciones educativas.

Por lo tanto, la calidad educativa es un “oasis”, en especial en los centros educativos públicos, es menester de cada alumno en ser parte del eje de desarrollo y ponerse a pensar que la educación es el único pasaporte para sacar adelante a su familia y nación.

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