Esencialmente la educación es moral

Helga Cuéllar-Marchelli

La misión de la educación es desarrollar el potencial humano en todas sus dimensiones: física, intelectual y espiritual. Ésta es inherentemente moral porque su propósito es ayudar a elevar la calidad de vida de las personas, tanto individualmente como en su interacción con otros y el mundo que les rodea. Además, a través de la educación se aprenden valores, que son la guía que debe iluminar el camino de la evolución personal y el progreso social.

Desde la escuela, el problema es asegurar que la formación en valores tenga su espacio en el currículo nacional, y, sobre todo, que los maestros tengan claridad sobre cómo hacer explícita la enseñanza de valores y lograr que los estudiantes puedan apropiarse de ellos a través de sus experiencias con los demás. Sin embargo, esta labor tan fundamental para garantizar la continuidad y la subsistencia de las personas y las sociedades, no siempre es planificada ni corresponde exclusivamente a los maestros.

La educación inicia con el surgimiento de la vida. Desde la infancia, las personas están aprendiendo conocimientos, a relacionarse y a conducirse en la vida, y, por principio, lo deseable es que la educación, tanto desde la escuela como fuera de ella, sea esencialmente moral. Los primeros educadores son los padres de familia, seguidos por quienes de algún modo sirven de modelo para las nuevas generaciones.

En ellos recae primero la responsabilidad de volverse conscientes de esta realidad inevitable, y de que sus palabras ligadas coherentemente a sus acciones pueden contribuir a ganar en armonía, solidaridad, respeto y tolerancia. Por eso, quizá la primera tarea que debe lograr la escuela, es despertar en los padres de familia y los adultos la conciencia transformadora de su papel como primeros educadores.

Actuando conscientemente, quienes son líderes en cualquier ámbito de la sociedad pueden contribuir, con sus palabras y su ejemplo, a sembrar y cosechar valores positivos que enrumben al país hacia la prosperidad. Este entendimiento transformador es el que se necesita despertar gradualmente a través de las experiencias de aprendizaje cotidiano. En esta faena, la educación desde la escuela o fuera de ella debe ser, entre muchas otras cosas, creadora de luz entre tanta oscuridad.

En la víspera de la Navidad, mis reflexiones acerca de la educación se concentran en su esencia moral. Educar para la prosperidad tiene que ver con muchas cosas. Obtener un grado académico superior asegura un mejor empleo y mayores ingresos, aprender un segundo idioma, como el inglés, abre puertas; usar la nueva tecnología es vital en las sociedades del conocimiento, y, en general, aprender cosas nuevas siempre es muy estimulante.

Pero, ¿para qué sirve la educación si ésta experiencia no es capaz de provocar que las personas tengan empatía y puedan incluir las necesidades de otros en su comportamiento de manera consciente? Desde mi punto de vista, lo realmente opuesto a la moralidad es la indiferencia. Bien dicen que valen más las acciones que muchas palabras y que la indiferencia no es señal de prudencia sino de cobardía o egoísmo.

La educación que me inspira y en la que creo, es en aquella que humaniza e invita a despertar la conciencia transformadora de la realidad. Querido amigo lector, espero que usted el próximo año experimente mucho crecimiento personal y satisfacciones. Deseo que en la sociedad que compartimos, prosperen los liderazgos positivos para lograr que el país avance en su proceso democrático. Y, además, que el aprendizaje venidero –dentro o fuera de la escuela– se convierta en fuente de progreso para todos los salvadoreños.

Twitter:@hmarchelli

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s