No dejen en otras manos el futuro de sus jóvenes

Redacción EDH

El alcalde de Ahuachapán y candidato a un nuevo período, Rafael Morán, ha ofrecido impulsar el establecimiento de un centro de estudios universitarios, para lo cual, dice, tiene encaminadas conversaciones con la Universidad Nacional.

Hay, sin embargo, centros universitarios mejor calificados y además totalmente apolíticos, que llenen mejor los propósitos que busca el alcalde. La tradición de la UES a lo largo de los últimos cinco decenios ha sido de encierro, donde las decisiones se toman internamente sin que asociaciones profesionales, la opinión pública o inclusive el Gobierno, incidan en ellas. El riesgo es que del proyectado centro salgan promociones de graduados con pocas posibilidades de obtener empleo a causa de la distancia entre lo que aprenderán y lo que son las demandas en el mundo del trabajo.

El alcalde debe indagar con administradores de empresas, dueños de negocios, financieros y gerentes de fábricas, lo que es su experiencia con los graduados de las distintas universidades para escoger con mejores criterios.

En un mundo crecientemente globalizado y altamente competitivo, hay carreras y profesiones que van a la alza, mientras otras van en mengua. Sobran abogados y en particular deficientes abogados, mientras hacen falta técnicos a nivel intermedio, ingenieros, especialistas en atención de salud, buenas enfermeras (que casi tienen asegurados puestos de trabajo en el exterior), electricistas, programadores, expertos en electrónica… lo que apenas se enseña en el país.

Esa es la falla medular de la bien intencionada propuesta: entregar a otros una tarea que corresponde y deben realizar los propios ahuachapanecos. En juego está la formación profesional, intelectual, cívica y sobre todo moral de los jóvenes y niños de la gran ciudad de occidente.

La educación debe encajar con las realidades

El establecimiento del ITCA hace cuarenta años es un buen ejemplo por seguir. El objetivo, que en gran parte se mantiene al día de hoy, fue formar técnicos intermedios mezclando teoría y práctica. Los estudiantes recibían cursos lectivos pero además aplicaban lo que aprendían en talleres y laboratorios, como a otro nivel hacen en el Ricaldone.

Adicionalmente, los técnicos que se graduaban podían luego continuar estudios de nivel superior, pero dada la demanda que existe en el país para gente con saberes prácticos, de inmediata aplicación, la mayoría optó por incorporarse al mundo del trabajo. Es raro el egresado del ITCA que no reciba ofertas de empleo antes de dejar las aulas.

Mantener el control de un centro de formación profesional es esencial para vigilar el uso eficiente de los recursos que se le asignan y de los destinos al dinero que pagan los estudiantes. No olviden los ahuachapanecos que nadie está informado a ciencia cierta del uso que hace la UES de los recursos que recibe del Estado o de lo que cobra a los estudiantes. En la precariedad que vive el país, cada centavo debe ser bien empleado y además fiscalizado.

Quienes mejor conocen cuáles son las oportunidades abiertas para técnicos y profesionales son los propios productores del departamento de Ahuachapán y de la zona, que pueden colaborar en más de una forma para que la formación encaje con las realidades del trabajo que se requieren allá. Lo que se necesita en Ahuachapán es formación de superior nivel ajustada a la realidad productiva.

acontecer educativo garcía flamenco

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