La relación entre la educación y las empresas.

Helga Cuéllar-Marchelli*

En las economías basadas en el conocimiento, los países que han crecido más rápido no son los que cuentan con una fuerza laboral con más años de estudio, sino con personas capaces de aprovechar el conocimiento y la tecnología para crear nuevos productos y servicios. Esto sólo se consigue mejorando la calidad de la educación, para lo cual se requiere de una política de Estado que pueda mantenerse a lo largo del tiempo.

Por eso, si en algo debería haber consenso nacional, es en definir a la educación como un eje estratégico para aumentar el crecimiento económico y promover el desarrollo. Según los informes del Foro Económico Mundial, El Salvador ha venido perdiendo su posición en el ranking mundial, pasando de la posición 53 de 104 países en 2004 a la posición 91 de 142 países en 2011. Esta realidad se manifiesta a través del lento crecimiento económico, la reducción de la inversión y la insuficiente generación de empleos. El país está perdiendo competitividad debido a la inseguridad, la desconfianza en las instituciones, las deficiencias en la educación y las restricciones a la innovación que enfrentan las empresas.

Sobre este último punto, es oportuno mencionar que existe una relación entre la educación y el sector productivo que usualmente pasa desapercibida. A las empresas les importa –o les debería importar– la educación porque su productividad depende, en buena medida, de la capacidad de su recurso humano. Muchos empresarios experimentan a diario que, en un país donde la escolaridad promedio de la población es apenas seis años, las posibilidades para transferir tecnología son limitadas. Ellos saben que es difícil encontrar personal con la formación necesaria para utilizar cierta tecnología y leer los manuales en inglés de algunos equipos.

También, es común encontrar graduados de bachillerato, carreras técnicas o universitarias que carecen de la suficiente preparación para desempeñar bien las tareas profesionales que les corresponden. Muchos tienen dificultades para comunicarse efectivamente, trabajar en equipo, resolver problemas e incluso actuar con rectitud. Este tipo de brechas entre la demanda y la oferta laboral se reducirían, si la relación entre el sector productivo y el sistema educativo fuera estrecha.

Las empresas pueden contribuir con la educación de varias maneras. Ellas pueden estimular la formación continua de su recurso humano a través de la capacitación y pueden apoyar el sistema escolar a través de acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE); ya sea ofreciendo becas de estudio, apoyando programas de mejoramiento de la infraestructura escolar, donando equipo y materiales didácticos, etc. Las empresas también pueden crear alianzas con el sistema de educación superior, para impulsar el desarrollo científico, la investigación y la innovación.

Las empresas pueden ser clientes críticos del sistema educativo, aliados y promotores de políticas públicas, que busquen mejorar la equidad en el acceso a una educación de alta calidad. Hace falta mucho por hacer para poder maximizar el aporte positivo que las empresas pueden dar a la educación. Ya es tiempo de revisar los esquemas de incentivos y el marco institucional que existen para acercar la educación al mundo laboral y viceversa.

En Chile, por ejemplo, existe una instancia especial para propiciar o fortalecer la relación entre la educación y las empresas conformada por el Ministro de Educación, directores de gremiales empresariales e industriales, entre otros participantes.

Aunque muchas empresas salvadoreñas apoyan la educación de múltiples formas, esta relación necesita evolucionar y madurar. Ya es tiempo de hacer visible y optimizar la relación entre la educación y las empresas, para poder contribuir de una manera más efectiva a elevar la productividad de las personas, las empresas y la competitividad del país.

*Columnista de El Diario de Hoy.

Twitter:@hmarchelli

acontecer educativo garcía flamenco

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2 pensamientos en “La relación entre la educación y las empresas.

  1. En la relación educación y empresas, generalmente solo se presta atención al hecho de que las empresas ayudan a la educación, por medio de becas, donaciones, etc., pero también está presenta la opción inversa y es que las empresas se benefician de la educación por medio de los recursos humanos que forman parte de ellas.

    • Muchas gracias por tu comentario. Definitivamente es una relación directamente proporcional, cada parte debe hacer énfasis en la mejora constante de su colaboración, la optimización de los recursos y la conciencia social permite un mejor desarrollo de la sociedad.

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