Educación temprana para todos

Lillian Moncada-Davidson 

Según datos de UNICEF en El Salvador hay 486,543 niño(a)s menores de 3 años; aproximadamente solo 2% recibe algún tipo de educación formal. De los 353,506 niño(a)s de 4-6 años, la mitad recibe algún tipo de educación formal.La intervención del sistema educativo público en la educación de los niño(a)s a partir de los 4 años es tarde para ser efectiva. La mayoría crecen en condiciones de pobreza, por falta de cuidados adecuados, descuido o abandono, comienzan la escuela con deficiencias afectivas y sociales que previenen el rendimiento escolar adecuado. Muchos no han tenido contacto con el lenguaje escrito y menos con libros.

Lo anterior evidencia la importancia de invertir en la educación inicial y preescolar de calidad. Las investigaciones conducidas en Estados Unidos han demostrado que son las experiencias estimulantes tempranas las que comienzan a formar las estructuras de aprendizaje y desarrollan las habilidades que los preparan para la escuela.

Estos estudios también demuestran que niños con experiencias de estimulación temprana comienzan el kindergarten con la habilidad de comunicarse correctamente y las habilidades sociales que les facilitan el aprendizaje.

Psicólogos infantiles encuentran que adquirir auto-control a una edad temprana es crucial en tanto que establece la base para la flexibilidad mental, habilidades sociales, y disciplina. Adquirido en la infancia, el auto-control es un predictor del éxito en la escuela, el trabajo y el matrimonio. En el éxito académico, el auto control es una medida dos veces más importante que la inteligencia.

Para enfrentar los desafíos del siglo XXI al comenzar la escuela primaria todos los niño(a)s necesitan estar preparados con las habilidades cognitivas, afectivas y sociales necesarias para el aprendizaje formativo.

Con ese fin, la Fundación Hilda Rothschild (FHR), comprometida con el desarrollo de la niñez salvadoreña en cooperación con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) contribuye para que todos los niños de 0 a 6 años tengan acceso a la educación inicial y preescolar de alta calidad, implementado programas basados en los principios y prácticas Montessori en centros educativos existentes. ¿Por qué Montessori? Nuestra experiencia en El Salvadory en Estados Unidos con esta metodología demuestra que los niño(a)s no solo se destacan académicamente, también adquieren auto control, auto disciplina, y auto estima positiva. La enseñanza Montessori combina el juego con actividades que progresivamente presentan un desafío a los niños y las niñas de acuerdo con el nivel de desarrollo alcanzado.

Esto se logra a través de la capacitación de maestras y madres educadoras con los principios y las prácticas de la educación Montessori. Por un año, las nuevas Montessorianas trabajan bajo la supervisión de maestras titulares con años de experiencia, asegurando la efectividad del aprendizaje.

Durante enero se capacitaron 25 educadoras; se abrieron tres aulas modelo para niño(a)s de 0 a 3 años y de 3 a 6 años en dos centros educativos en la capital. Este es el principio de un proceso largo de servir a todos los niño(a)s con las bases necesarias que les facilitará el aprendizaje posterior.

Si se continúa ignorando a los niños en su primera infancia será con consecuencias graves para la niñez y la sociedad.

lillian@hrffoundation.org

Acontecer Educativo Niños

Verdades y falsedades sobre educación y empleo

Joaquín Samayoa / Editorial LPGJoaquín Samayoa

En las dos categorías nuestro país deja mucho que desear. Eso es indiscutible. Sin embargo, hay que hilar más fino para enfrentar con mayor realismo y eficacia esos desafíos sociales, que son urgentes y debieran ser prioritarios, no porque lo digan los pandilleros o quienes aceptan sus justificaciones, sino porque en la educación y el empleo están las claves para empezar a salir del estancamiento económico en el que se encuentra El Salvador desde hace varios años.

Desde el fin de la guerra, nuestro país logró cerrar bastante la brecha entre oferta y demanda de educación básica hasta el punto de lograr cobertura casi universal en los dos primeros ciclos de educación básica. Sin embargo, persiste en el sistema educativo una enorme fuga que comienza a ocurrir más o menos a la altura del 7.º grado y se acentúa progresivamente en los siguientes años. Según datos de la DIGESTYC (EHPM 2010), más de un cuarto de millón de niños entre los 10 y los 18 años no van a la escuela.

Esto es un fenómeno alarmante pero no tan simple como parece. En parte se debe a insuficiencia en la oferta educativa. El Estado tendría que hacer una cuantiosa inversión en infraestructura escolar y formación de maestros para estar en capacidad de atender la demanda potencial. Pero también hay un problema por el lado de la demanda. Pudiendo hacerlo, muchos jóvenes no completan su educación básica y media por valoraciones personales y familiares acerca de su utilidad o por los costos de oportunidad de mantenerse en la escuela cuando podrían dedicarse a procurar ingresos por medios lícitos o ilícitos.

Nuestro sistema educativo también adolece de persistentes deficiencias de calidad, pero eso está lejos de ser el principal factor que explica el abandono prematuro de la escuela.

Los problemas de calidad deben empezar a superarse por muchas otras razones, pero no porque sean muy determinantes en la deserción escolar. Mal que bien los jóvenes que perseveran y completan su educación media y superior, aunque esta sea de muy mala calidad, se van abriendo paso en la vida y se convierten en ciudadanos productivos. La desigualdad en las oportunidades educativas tiende a perpetuar las desventajas económicas y sociales de una gran cantidad de jóvenes, pero no es una justificación válida de opciones delincuenciales. La desigualdad no es una fatalidad, como lo demuestran cientos de miles de jóvenes que con esfuerzo superan grandes adversidades y se colocan en posición de aprovechar las oportunidades de ayuda financiera que existen para realizar estudios superiores.

Si los cabecillas de las pandillas de verdad quieren ser parte de la solución, lo primero que deben hacer es abstenerse de obstaculizar aun más el camino de los jóvenes que quieren educarse. Estarían hablando pura paja si continúan reclutando en las escuelas y asesinando a los que no quieren unirse a la pandilla, si continúan amenazando a los maestros y socavando su autoridad, si continúan extorsionando a las familias pobres e induciendo a los niños a consumir y traficar drogas.

El Estado, por su parte, debe asumir sus responsabilidades con mucha más seriedad. El discurso de convocatoria a grandes pactos nacionales es completamente hueco, demagógico y oportunista si se sigue proponiendo y aprobando presupuestos que nos ubican en las últimas posiciones de América Latina en inversión educativa. Peor todavía si el Gobierno sigue utilizando mal los escasos fondos que asigna a la educación.

Pero aun si todos hacen su parte y se logran mejoras sustanciales a corto plazo en cobertura, equidad y calidad educativa no avanzamos mucho sin una política agresiva de fomento del empleo.

Se ha dicho hasta la sociedad pero algunos dentro y fuera del Gobierno todavía no lo entienden. La inversión privada, sea local o extranjera, en ninguna parte se mueve por patriotismo. Necesita seguridad jurídica a largo plazo, necesita saber a qué atenerse, necesita algunos incentivos. La hostilidad y las amenazas repelen la inversión.

El Estado obtiene muchos más ingresos de una economía pujante que de una economía agobiada y temerosa. Así de simple. Y en este punto también ayudarían mucho los pandilleros si dejan de asfixiar a la micro y pequeña empresa con sus malditas extorsiones.

jsamayoa@fepade.org.sv

Acontecer Educativo Niños

¿Deben estar los centros educativos en las redes sociales?

Liderazgo prestigio calidadJuan José de Haro

¿Deben estar presentes los centros educativos en las redes sociales? Esta pregunta se la hacen muchas veces los equipos directivos sin llegar a una conclusión definitiva. En muchas ocasiones lo que predomina es el miedo ante lo que se desconoce y se opta por la medida más conservadora y esperar para ver si otros centros que conocen lo hacen primero, o a que se generalice.

En primer lugar, la decisión de introducir al centro en la web social va a depender de sus características propias. En general podemos decir que es recomendable que la escuela sea de este mundo (no de otro imaginario o ya perteneciente al pasado) y, por lo tanto, utilice los mismos mecanismos de comunicación que la sociedad usa. Las redes sociales están ya plenamente asentadas en nuestra sociedad de forma que no estamos ante situaciones experimentales o especialmente innovadoras. Dicho esto la recomendación sería que, efectivamente, se introduzcan en las redes sociales. No obstante, para determinados centros educativos la urgencia será mayor que para otros. Si un centro dispone sobradamente de alumnado y no presenta dificultades en este sentido, puede sentirse más relajado que otro con problemas de matriculación o que no consigue llegar plenamente a su entorno más inmediato.

Los impedimentos
La mayoría de los problemas para entrar en las redes sociales están derivados de un desconocimiento real de lo que son. Esta falta de información crea miedos que suelen ser comunes y representan el mayor impedimento a la hora de introducirse en la web social. Indicamos a continuación algunos de ellos.

Pánico a la plaza pública, cualquiera podrá dirigirnos la palabra, algo que se ve con absoluta desconfianza por parte de algunos.

Temor ante la falta de control. Se piensa que la situación puede irse de las manos muy fácilmente, aunque como veremos más adelante, podremos conservar siempre el control.

Falta de información veraz sobre las redes sociales. Aquellos que no las utilizan con asiduidad y naturalidad saben de ellas lo que se cuenta en los medios de comunicación. Estos medios normalmente se dedican a informar sobre noticias truculentas, despreciando las utilidades que tienen con lo que la imagen suele estar muy descompensada hacia todo lo negativo. Muchos acaban creyendo que las redes sociales son lugares donde predomina lo perverso y de las que uno jamás se puede fiar. Estos prejuicios, fundados básicamente en el desconocimiento y la realidad de las redes, acaban por pesar demasiado con lo que se decide no tener una presencia institucional en la red.

La creencia de que es una moda pasajera en la cual el centro educativo no debe caer.

Los argumentos
Ante los problemas enunciados anteriormente podemos citar algunas ideas que nos pueden ayudar a la hora de decidirnos.

Los centros deberían mantener una actitud de servicio y apertura hacia los miembros de su comunidad educativa. Igual que todos los centros tienen un número de teléfono para contactar, las redes sociales deberían cumplir la misma función. En realidad la web social ya está sustituyendo el teléfono en las relaciones personales, es una realidad.

Las redes sociales llevan nuestra imagen a la gente. La página web de centro ya no tiene la efectividad de antaño ya que las personas están en las redes sociales.

Los centros deben ir allí donde se encuentran los padres, madres y sus hijos y no a la inversa.

Las redes sociales actualmente producen el mismo efecto que las relaciones de barrio, que eran las únicas de proximidad que existían antes. Fomentan el boca a boca entre un amplio conjunto de personas que sobrepasan las fronteras geográficas más inmediatas. Este tipo de publicidad para nuestro centro no tiene precio.

La sociedad actual, mucho más que la de hace unos pocos años, desprecia el oscurantismo y aprecia la transparencia. Un centro educativo sin presencia en las redes sociales no puede mas que despertar sospechas acerca del motivo por el cual no desean aparecer de forma pública. A no ser que la buena fama del centro le preceda (cosa que sucede en algunos casos), la imagen proyectada no podrá ser más negativa.

La comunicación a través de las redes sociales se intensifica y aparece donde antes no existía. Es una oportunidad de gran valor para transmitir la forma de actuar del centro, así como para detectar aquellas cosas que pueden no satisfacer a madres y padres. Lejos de producir temor, debería verse esto último como la oportunidad para mejorar y pulir aquello que lo necesite, así como para contrarrestar la mala imagen que se podría producir ante críticas realmente infundadas que jamás podrían recibir de otro modo, ni la debida contestación, ni la difusión necesaria.

La correcta identidad digital, creada y fomentada a través de la participación del propio centro, no puede traer más que beneficios que no podemos despreciar.

Acontecer Educativo