“Gamification”: ¿Cómo hacer que las escuelas sean mas parecidas a los juegos?

Por: Fernando Rojas Harnisch

Es una cuestión ineludible que las escuelas se han convertido en espacios que no motivan a los estudiantes, los docentes lo saben, los directores lo saben, y me atrevo a decir que gran parte de la sociedad lo sabe. Tomando en cuenta que la motivación es uno de los factores más importantes para que ocurra el aprendizaje es de vital trascendencia que el sistema escolar pueda involucrar a los estudiantes en experiencias educativas altamente motivadoras.

“Sin motivación no hay aprendizaje” – James Paul Gee

Esfuerzos se han hecho (y muchos), la gran mayoría apuntan al uso de tecnología en la sala de clases tomando como punto de partida lo poco alineado del sistema educativo con respecto al mundo del siglo XXI. El problema es que a pesar de las buenas intenciones en esta materia no se ha llegado a una solución satisfactoria debido a que se tiene la falsa percepción de que la tecnología por sí solo motivará a los estudiantes y los docentes podrán descansar en ellas… Bueno, para todos aquellos docentes que quieran buscar nuevas formas de motivar a sus estudiantes les invito a conocer el Gamification. ¿Qué es el gamification?: usar mecánicas de juegos en actividades que no necesariamente se vinculan a los juegos con el objetivo de aumentar la motivación y participación. El gamification se ve con fuerza en aplicaciones web o móviles en las cuales se busca “enganchar” rápidamente a los clientes, por ejemplo,el servicio que ofrece foursquare basado en que los usuarios compartan con sus amigos los lugares que visitan sería bastante fome limitado si no permitiera que los usuarios reunieran medallas y logros. ¡A las personas les encanta mejorar y compartir sus logros!

Tomando en cuenta esta situación me parece de lo más natural el usar mecánicas de juegos en la educación, es más, estoy seguro que ya muchos docentes lo hacen sin saber que en realidad es todo parte de este concepto. Les daré dos ejemplos concretos:

1- Mientras estudiaba en la universidad un profesor mantenía un sistema basado en bonus, o sea, cuando un estudiante participaba de clases y hacía una pregunta relevante el profesor le daba un bonus que después se traduciría en décimas adicionales en tus calificaciones, sumado a esto, podíamos ver un ranking de bonus en donde cada uno podía compararse con sus compañeros respecto a los bonus. Esta situación gatillaba una alta participación de todos ya que, debo decir, nos encantaba sumar mas y mas bonus para mantenernos en un buen ranking, y claro, ¡sumar décimas para tu nota final!

2- Este semestre estoy ejecutando un taller de creación de videojuegos a estudiantes próximos a entrar a la universidad en donde la primera actividad era crear un documento de diseño de sus juegos (básicamente escribir la historia, mecánicas, elementos, etc), el tema es que yo deseaba por todos los medios que ellos trabajaran colaborativamente usando Google Docs (a pesar que no tuvieran cuentas), entonces, les propuse el siguiente desafío: aquellos grupos que entregaran su trabajo en Google Docs tendrían cinco décimas más en su nota, o sea ¡podrían optar a un 7.5 como nota máxima!. Este simple desafío gatillo que pasáramos de usar un sólo computador por grupo a que todos se crearán cuentas Gmail y trabajaran de forma colaborativa cada uno en un computador, y ufff, ¡que manera de escribir!, les aseguro que el hecho de plantear el trabajo en Google Docs como desafío y no como una restricción fue trascendental en el éxito de la actividad.

Espero que este artículo sirva para tú docente te atrevas a crear ambientes de aprendizaje que utilicen mecánicas de juegos, y que aquellos que ya los usan, darles un poco de soporte teórico un poco mas fundado respecto a lo que estén ejecutando e incentivarlos a que sigan en este camino.

Acontecer Educativo

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¿Qué les dejaré a mis nietos?

Leopoldo Abadía(Zaragoza, 1933)

Profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual.

Leopoldo Abadía (autor de ” La crisis Ninja “) dice en su artículo: Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”. Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos? “Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?” Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:”y a mí, qué me importa?! “Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1). La guerra civil española
2). La segunda guerra mundial
3). Las dos bombas atómicas
4). Corea
5). Vietnam
6). Los Balcanes
7). Afganistán
8). Irak
9). Internet
10). La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar.Si pienso un poco, escribo un libro.Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Sino se lo podían imaginar! Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia,honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama “buena gente”. Porque si son buena gente harán un mundo bueno.

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:que sepan distinguir el bien del mal,que no digan que todo vale,que piensen en los demás,que sean generosos. . . .En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños.

Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres.

Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación,quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo,que las cosas ya no son como antes,que el padre y la madre llegan cansados a casa,que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P. D .

1). No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y acontarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3). Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

acontecer educativo garcía flamenco