Sobre la Educación Emocional. ¿La llevamos a la escuela?

Muchas veces, cuando hablamos de Inteligencia emocional, pensamos en que es un concepto que se ha puesto muy de moda (con sus seguidores y detractores), que si Goleman dice que es muy importante como base para el éxito y las relaciones (afirma que el 80-90% de nuestro coeficiente intelectual puede gestionar todo lo que nos queda por aprender, puede aprender de nuestro entorno cultural y afectivo), que si el sistema límbico, que si los hemisferios del cerebro, que si nos permite acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo…
Todo eso está muy bien, pero…
…en este vídeo me ha gustado la cercanía de la profesora, los ejemplos prácticos, el cariño con el que habla de los niños, la invitación a no esconder las emociones, la reivindicación del derecho a la ternura por parte del género masculino.

Me ha encantado ver a niños hablando de sus emociones, poniéndolas nombre, ver a los nenes dándose masajes, abrazos, aprendiendo a gestionar su enfado, la propuesta de decir Stop a las malas reacciones, sin negar la evidencia del sentimiento de enfado. Me ha recordado que a los que ahora tenemos cuarenta y tantos (yo 44, no lo escondo), la escuela no se empeñó en enseñarnos a gestionar nuestras emociones, a intentar ser felices, a buscar lo que nos apasionaba. Se nos preparó más para otras cosas.

Creo que las personas tenemos derecho a buscar todo eso, y todos podemos aceptar la sugerencia de salir de nuestro caparazón, de ser extrovertidos y alegres, de vencer la timidez, de ser sociales, abiertos al cambio, flexibles, de disfrutar con las cosas que la vida nos va regalando, de expresar nuestros sentimientos sin tapujos y tener una visión positiva de nosotros mismos, de buscar sentido a lo que nos pasa. No todo en la vida pasa por el éxito, el triunfo,el valor material de nuestras pertenencias, nuestra posición económica, el reconocimiento profesional, tener una zona de confort asegurada, tener un buen coche o unas buenas vacaciones.

Si estamos bien armados emocionalmente, creo que podemos ser más abiertos, solidarios, empáticos, cariñosos, receptivos, sensibles, humanos, compasivos. Y si estamos bien armados emocionalmente, seguro que conoceremos bien palabras como:

(E): educar, emocionar, entender, entusiasmar, emprender, experiencia, encuentro, espiritualidad…
(D): descubrir, dar, dignidad, don, dudar, disfrutar, derecho, dicha, dulzura…
(U): universal, unión, utopía, universo, unificar, urdir, ubicar, únicos, ungir, umbral…
(C): colaborar, conversar, conectar, cooperar, crear, crecer, compartir, compromiso, cercanía, construir, conocer, creer, corazón, cobijo, coexistir…
(A): acompañar, alegría, amar, adaptarse, ánimo, acción, autenticidad, alternativa, asombro…
(R): respetar, reconocer, renovar, reflexionar, restaurar, razonar, realizar, repensar, reconciliar, reparar…
(inspirado en una publicidad de SM).

¿Por qué pensamos siempre que la educación de las emociones es solo para la etapa de educación infantil?¿Quién se anima a educar emocionalmente? ¿Quién se atreve a preguntar a sus alumnos “cómo estás”, “qué te pasa”, “te puedo ayudar”? ¿pasa algo por hacerles llegar nuestro afecto?. Ese afecto nos revestirá probablemente de esa autoridad moral que tanto demandamos los docentes.

Si nuestra profesión y nuestra vocación es la educación de los jóvenes, yo me apunto.

Fuente: Paco Montero Arranz

Acontecer Educativo

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