5 formas de ayudar a desarrollar la inteligencia emocional desde el hogar y el centro educativo

Tanto para las familias como para los y las docentes, tratar con un/a preadolescente o adolescente es abrumador, desconcertante y enigmático. De un día para otro, el cambio de su dinámica social, de su cuerpo, su “maraña emocional” producida por el desarrollo sexual, y, para colmo, las nuevas redes sociales de la Web 2.0 convierten a tu hija o hijo en una persona deseosa de mayor independencia y, por tanto, necesitada de inteligencia emocional. Matt Levinson nos deja 5 claves para consolidar ésta desde los colegios e institutos y, por supuesto, desde el hogar.
1. Grupos de familias: las familias, unidas en un grupo consultivo y bien coordinado, que construyen debates sobre sus hijos e hijas en las diversas etapas educativas y cursos, es una gran ayuda porque la comunicación mutua favorece el asesoramiento, el compartir experiencias. Los centros educativos también pueden desarrollar esos programas de asesoramiento por parte de expertas/os o brindar medios a las madres y padres para reunirse en el centro educativo.
2. Calificar el estado de ánimo: ¿Suena raro? La verdad es que sí, pero Janice Toben y Rush Sabiston han introducido esta innovación tan simple en muchas escuelas e institutos estadounidenses con grandes resultados. Simplemente, pide a tu alumnado (o a tus hijos e hijas) que califiquen, en una escala del 1-10, su estado de ánimo (10 sería lo más positivo). En el aula, esto desafía la empatía de tus estudiantes y estrecha lazos y conexiones. Es menos violento para el o la adolescente, en uno de esos “momentos bajos”, hacerlo de esta forma y nos permite detectar mejor, por tanto, los problemas que puedan surgir, además de resultar más sencillo de comunicar a las familias (o, si hemos decidido ponerlo en práctica en el hogar, a los tutores o tutoras)
3. Sesiones abiertas de “student training”: una clase separada del resto de materias – que podría llevarse a cabo en algunas horas de tutoría sin demasiada dificultad- puede ser la oportunidad para que compartan sus inquietudes, preocupaciones, dudas, alegrías o logros; además, se puede aprovechar para desarrollar habilidades de comunicación oral o deresolución de problemas. 
4. Transparencia del centro y participación familiar: Una comunicación fluida con las familias sería el complemento ideal cuando se trata de dar solución a casi todo tipo de problemas.
5. Consejeros y consejeras: un profesor o una profesora con experiencia podría ser el apoyo que los/as estudiantes necesitan y la orientación adecuada para trabajar a partir de problemas y desafíos (en muchos ámbitos, y no solo académicamente). En algunos centros españoles, algunos alumnos y alumnas de los cursos más avanzados también se prestan voluntariamente a realizar esta labor tan valiosa y no parece funcionar nada mal.
acontecer educativo garcía flamenco
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