Motivados y sin estrés para regresar a clases

Cada año, después de vacaciones, el gran reto para padres e hijos es retomar la rutina académica. Para muchos la primera semana se puede convertir en toda una odisea: levantadas temprano, cumplimiento de horarios, lecturas, uniformes y tareas regresan después de un mes y medio de receso, mientras que otros esperan expectantes el día.

Docentes y psicólogos coinciden en que para que el cambio no sea tan drástico es necesario que los padres de familia hablen con sus hijos sobre la importancia de regresar a clases, pero más que eso, determinar qué se espera del nuevo período y cómo se pueden lograr esas metas.

“Me gusta regresar a clase porque veo a mis amigos y retomo una rutina en mi vida social que me ayuda a relajarme. A pesar de que sabemos que habrá trabajos y responsabilidades, verse con todos es bacano”, sostiene Jefferson Flórez, estudiante de octavo grado.

Tarea difícil

Martha Doris Montoya, licenciada en Educación Escolar y magíster en Educación de la Diversidad, asegura que es necesario proponerse dos o tres días antes de regresar a clases, levantarse y acostarse temprano para recuperar hábitos.

Para Jefferson ese quizá sea el principal reto. “Madrugar después de haberme levantado a las 10:00 de la mañana durante casi mes y medio es maluco, pero a la semana el cuerpo se acostumbra”, dice el joven.

Montoya sostiene que para muchos alumnos el primer día es clave porque se genera la expectativa de llegar a algo nuevo, con nuevos profesores, compañeros y materias, pero que para no matar esa emoción es necesario acostumbrar de nuevo el cuerpo, para que esos días no se conviertan en un dolor de cabeza para estudiantes cansados y padres de familia rogando que se cumplan horarios.

Agrega que es fundamental que los padres motiven a sus hijos desde la semana antes con tareas simples, como revisar que los útiles escolares estén marcados con nombres y materias y que los uniformes estén completos.

Compromiso de todos

Según la licenciada en Educación, retomar la temporada académica también debe ser un compromiso de los docentes. “Los maestros deben hacer actividades de bienvenida que les permitan conocer el grupo y a la vez, evaluar cómo llegan los muchachos, con qué motivaciones, cuáles son los perfiles de cada uno, qué es lo que más les gusta y qué no de lo académico”.

Esta debe ser una semana de diagnóstico, pero en la que los estudiantes no se sientan evaluados. Eso piensa el docente Javier González, quien ha dedicado 17 años de su vida a enseñar. “Los dos primeros días deben dedicarse a que los muchachos reconozcan en qué grupo quedaron, cuáles son sus compañeros y cuál es su director de grupo. Además, darles a conocer los nombres de los profesores que dictan el resto de las materias”.

Esta idea la refuerza Montoya, al decir que es necesario mostrarle a los jóvenes el plan anual: qué es lo que se quiere, cuáles son los objetivos, cómo se van a lograr. “Cuando ellos saben esto, se involucran de manera distinta en el espacio académico”.

Montoya aclara que las actividades de bienvenida deben depender de la cantidad de alumnos que tenga a cargo cada docente, pues pueden ir desde un día hasta una semana. “Se deben tomar el tiempo necesario para reconocer a cada alumno”.

Agrega que no se deben poner trabajos ni cargas académicas fuertes en la primera semana, sino actividades que refuercen la nueva rutina.

Desde los padres

La psicóloga Gloria Duque dice que lo ideal es que los padres se encarguen de que sus hijos cumplan horarios de sueño y alimentación desde antes del regreso a clase, y que aprendan a identificar si son ellos los angustiados y no los hijos.

“Los padres son los que más se estresan por esta época y le transmiten eso a sus hijos. Por eso deben tomarlo con calma y ser conscientes de esto para aprender a manejar la situación”.

Duque agrega que en el caso de adolescentes es bueno, una semana antes, ayudarlos a contactarse vía telefónica con los compañeros de clase, pues eso hará que cuando entren de nuevo al colegio se sientan en confianza. También es positivo que los padres establezcan una relación estrecha con sus hijos, haciéndoles saber que los apoyan en sus trabajos extraclases.

“El padre es el mayor motivante de los procesos educativos de sus hijos, por eso la importancia de que se comprometan tanto como ellos en la época académica”, dice la licenciada Montoya.

El profesor González insiste en que lo primordial del regreso a clases es que los muchachos recuerden que hay un cambio de rutina, y que los padres comprendan que en esta etapa son el principal apoyo para los más jóvenes.

Estudiantes

– Realizar una lista con las metas de este año y ponerlas en un lugar visible,para que tengan presente qué están cumpliendo y qué está haciendo falta. Ayuda a autoevaluarse y comprometerse más con lo que no logran.

– Se debe tener conciencia de que el regreso a clase no son solo útiles nuevos, uniformes o amigos, sino que es aprendizaje y conocimiento, lo que requiere un compromiso de los niños y jóvenes.

-A pesar de los nervios que algunos puedan experimentar por conocer nuevos compañeros, profesores o ver nuevas materias, es necesario canalizar la ansiedad hablando con los padres y exponerles las expectativas.

 Docentes

– A partir de la bienvenida y de la identificación de los alumnos modificar, si es necesario, la pedagogía en el aula, reconociendo a los líderes que ayuden a potenciar los objetivos académicos del año con el resto del grupo.

– La planeación de los proyectos de aula debe hacerse con la colaboración de los estudiantes, porque el muchacho que se involucra es el que se siente participante y activo dentro de su proceso, lo que lo volverá un mejor alumno.

-El primer contacto con los alumnos es vital, así como la calidez y una sonrisa a la hora de recibirlos. Que sientan un ambiente diferente, esto es importante sobre todo para quienes llegan un poco desmotivados.

-Darles a conocer a los padres los logros, los temas, qué se espera, cuáles son los compromisos de los estudiantes, para que ellos también exijan y se involucren en el proceso.

Padres

-Es bueno pedirle a los hijos que hagan las tareas solos y brindar apoyo en caso de que ellos no entiendan un tema. Eso les ayudará a ser independientes, pero a la vez a entender que cuentan con un respaldo.

-Conocer cuáles son los compañeros de trabajo y las amistades de los hijos.

– Ayudarles a marcar los cuadernos, las carpetas y demás útiles escolares.

-Contarles historias de cómo fueron en sus épocas de estudiantes y qué les ayudó a ser mejores. Esas ideas serán recibidas por ellos y tendrán un ejemplo a seguir.

-Interactuar con ellos, preguntarles cómo les fue y cuáles son sus fortalezas y debilidades en el aprendizaje. Ayuda a establecer una conexión de confianza.

– Supervisar bien el desayuno de los menores, que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana.

– Estar pendientes de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal.

– Tener todo listo para que las prisas no sean otro motivo de estrés, salir a tiempo para evitar el tráfico y mostrarse contentos en todo momento.

Fuente:

MÓNICA FRANCO
LA PATRIA | MANIZALES

acontecer educativo garcía flamenco

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