¿CÓMO ORGANIZAR NUESTRO TIEMPO PARA LEER?

Una de las tareas más complicadas que cargan los padres es la de establecer horarios de lectura para los chicos, tomando en cuenta que ellos llegan cansados de las clases, que tienen varias tareas por concluir, temas que investigar, etc. Muchos padres se preguntan cómo, en medio de toda esa vorágine de actividades, podrán incluir un tiempo para la lectura.

Tomando en cuenta que la lectura es un hábito placentero, y poniendo énfasis en la palabra “hábito”, este acto tiene que ser rutinario. Para llegar a un hábito se debe instaurar una conducta, y para llegar a una conducta se debe empezar por rutinas. Es así que los padres tienen que establecer una hora en la que desde pequeño el niño interactúe con los libros.

Hay que ser flexibles con relación a los horarios, la rigidez excesiva puede ser contraproducente. No se trata de imponer el orden por el orden, sino de hacerles ver que la organización está en función de su bienestar y aprendizaje. Aquí comparto algunas estrategias para organizar el espacio de lectura:

– Escoja un momento del día para sentarse a leer con el niño, puede ser a media tarde. Si es pequeñito, puede colocar una caja llamativa que contenga varios pictocuentos; entonces el niño se sentará sobre la alfombra con una música suave de fondo y usted esperará a que escoja un libro. Juntos podrán hojear y describir las figuras que vean en el cuento.

– A medida que vaya creciendo (hablamos de un niño de 4 a 7 años), escoja la hora antes de dormir como un espacio para compartir la lectura; deje que él o ella elija la historia; hay que tener en cuenta que esta debe ser entretenida. Él niño disfrutará de impostaciones de voz y gestos, que la harán más atractiva, Es importante que permita que le mencione qué pasará más adelante, lo que propiciará que genere la formulación de hipótesis.

– Con el niño más grande es posible planificar una secuencia de encuentros semanales dedicados a la lectura. Puede sugerirle que inicie su tiempo de lectura después del almuerzo, por un espacio de 30 a 40 minutos; que intente leer de forma continua hasta terminar un capítulo. No es necesario que lea diariamente si es que la lectura se torna algo tediosa, pero sí es importante que se fije y sea constante en dedicar tres días a la semana, por lo menos, para ese momento.

– Al adolescente es importante acompañarlo en su lectura. Es recomendable compartir con él los momentos del día que desee dedicarlos a la lectura de artículos de interés, comics, historietas. Es sabido que el centro de operaciones de todo adolescente es su habitación, podemos ayudarlo a organizar sus comics libros y revistas, pues son estos los que más revisa.

– Entre capitulo y capítulo es oportuno que se dé un respiro: parar por unos minutos, tomar algo, descansar la vista por un espacio de 10 minutos, para luego retomar la lectura con mayor agilidad.

– Se recomienda que como padre elija un espacio con mucha luz natural, ventilación, asientos cómodos, una biblioteca variada y bien organizada (con libros clasificados según su edad). Procure que sea un espacio atractivo, que lo invite cordialmente a quedarse y a seleccionar un buen libro para que su imaginación empiece a volar.

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BÚSQUEDA DE HUEVOS DE PASCUA

En García Flamenco la educación se imparte bajo un ambiente lúdico, esa es  una de las claves del éxito en nuestros estudiantes, en distintas temporadas del año se relacionan las actividades educativas a las celebraciones universales, en esta ocasión en la materia de inglés, se realizó la tradicional búsqueda de los huevos de pascua, una tradición especialmente norteamericana que se realiza en honor a la resucitación de Jesús.

Sin duda estas actividades son de sumo agrado para los estudiantes ya que comparten agradables momentos entre compañeros, y se forman bajo un sistema educativo integral.

Para dar un parámetro más amplio de esta celebración, sitamos la web guiainfantil.com 

“Regalar huevos de chocolate en Domingo de Pascua no es solo una tradición consumista como algunos piensan. Su origen tiene una larga tradición que se ha vivido durante la Cuaresma a lo largo de generaciones desde hace muchísimos siglos. Si en vuestra familia existe la tradición de regalar huevos de Pascua a los hijos en Semana Santa, sería interesante que todos conociéramos algo más sobre esta bonita historia.

La tradición de los huevos, muy arraigada en Estados Unidos, el centro de Europa e Inglaterra, empezó debido a que los cristianos católicos que seguían la abstinencia de la Cuaresma, no podían comer, entre otras cosas, huevos ni productos lácteos. Los seguidores de esta tradición guardaban los huevos, y para mantenerlos frescos los bañaban con una fina capa de cera líquida. Una vez terminada la Cuaresma, se reunían delante de la iglesia de su ciudad, y los regalaban. Con el tiempo, la iglesia católica fue cambiando las tradiciones, y hoy solamente recomienda la abstinencia de carne los viernes de la Semana Santa.

Sin embargo, la tradición de regalar huevos el domingo de Pascua siguió y de hecho continúa en muchos países del mundo. La única diferencia es que antes se pintaban y decoraban huevos de gallina y de pavo para regalar en pequeñas cestas.

En cambio, hoy aunque se siguen regalando huevos de gallina en muchos países, desde principios del siglo XIX se regalan también los huevos de chocolate, los preferidos por los niños, claro.

En muchas culturas, los huevos representan ‘vida’ y ‘fertilidad’, y tanto en Roma como en Grecia, se regalaban huevos pintados en las fiestas y festivales de primavera. Si hablamos de los huevos como símbolo cristiano, estos huevos tienen el sentido de una ‘vida nueva’, tal como significa palabra Pascua. Una vida que nos da el Jesucristo resucitado.

Y me preguntaréis: y el conejo, ¿qué pinta en toda esta historia? Pues el conejo ya ha sido una fantasía inventada por los padres para dar una pizca de ilusión al domingo de Pascua. Los niños creen que es el conejo es que trae los huevos. Los padres esconden los huevos de chocolate por el jardín o la casa y los niños van a buscarlos el domingo de Pascua. El conejo es un personaje para la Pascua, como papá Noel lo es para la Navidad. En todo caso, creo que con huevos de chocolate o sin ellos, la Pascua no cambiará su sentido para los cristianos”.

Galería: http://on.fb.me/1yo379c

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